Esta es una historia que por lo lamentable, y por lo real, no deja de sorprendernos en una Argentina gobernada por hipócritas y donde la prepotencia es el bofetazo diario que recibimos de nuestras “representantes “(¿??). Esta carta de un lector nos hace reflexionar, y nos lleva a la pregunta de ¿Quién vota a los que nos gobierna? Laura, la señora que ayuda en casa en las tareas domésticas, suele escuchar Radio 10 mientras trabaja en la cocina. González Oro, el conductor del programa del medio día anunció la entrevista radial que a horas del cierre de campaña la Senadora Fernández de Kirchner les había otorgado, a él junto al incisivo Beto Casela. Laura paró en sus tareas para escuchar atentamente. Todo parecía transcurrir de acuerdo a lo planeado por los asesores de imagen de la senadora. El diálogo mostraba el costado humano de la candidata y ésta dejaba su aislamiento para hablar sobre sus gustos y preferencias. De pronto Casela le preguntó sobre su vestuario y los caros vestidos y accesorios con que sabe mostrarse a los flashes de fotógrafos y camarógrafos. La senadora comenzó con su consabido “yo siempre me pinté como una puerta”, para mirar despectivamente al periodista y soltar… “¿Qué quiere, que me disfrace de pobre?”… y “no tengo botox, lo mío es natural… no tengo ni una cicatriz”… Laura, que trabaja duramente junto a su marido para pagarse la casita donde viven en un barrio pobre de San Miguel y mandar a sus dos hijos a la escuela, y que viaja dos horas todos los días apretada en el tren para llegar a su trabajo, apagó la radio y soltó, ofendida… “¿Esta qué se cree, que la pobreza es un disfraz?”… El silencio a que condenó a su programa radial diario dio muestra de la indignación que corrían por su interior. Lo que Laura no llegó a recordar es a otro político, que arrasó nuestro país allá por 1990 y que declaró haber sido “picado por una avispa” que le borró las bolsas que colgaban de sus párpados aceitunados, había confesado que “si le hubiera dicho a la gente lo que pensaba hacer al llegar a la presidencia, nadie me hubiera votado”… Aún así, Laura ya había tomado una decisión de a quién no iba a votar.
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