WASHINGTON.- Concluye un ciclo, comienza una nueva era. La lúgubre presidencia de George W. Bush llegará hoy a su fin con el arribo del demócrata Barack Hussein Obama, el joven senador por Illinois y con bagaje multicultural que se convertirá, minutos antes del mediodía (las 15 en la Argentina), en el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos. Obama jurará rodeado de su familia, con su mano posada sobre la Biblia que perteneció a Abraham Lincoln, uno de los grandes íconos de este país, en una ceremonia cargada de simbolismos. Se llevará a cabo un día después del feriado que honra a Martin Luther King, el líder social que soñó con un futuro de igualdad racial y murió en el intento. Hoy, 45 años después del histórico discurso de King, Obama demostrará que parte de ese sueño se volvió realidad y, según adelantaron sus colaboradores, convocará a los norteamericanos y al mundo a completarlo. No sólo eso: su máximo asesor político, David Axelrod, anticipó que mañana se reunirá con los generales para pedirles un plan de retirada de Irak. Y durante su primera semana, según completó su vocero, Robert Gibbs, anunciará el cierre de la infame prisión militar de Guantánamo. Obama dijo que tomará otras muchas decisiones riesgosas que podrían no sólo definir el éxito o el fracaso de su gestión, sino el futuro de este país, y que tendrán, por extensión, impacto en el resto del planeta. "Durante mucho tiempo, pateamos la latita a lo largo del camino", resumió durante una charla con The Washington Post. "Bueno, ahora llegamos al final de ese camino", sintetizó. Entre dos y tres millones de personas confluirán sobre esta capital para presenciar la asunción y escuchar su discurso en medio de medidas de seguridad sin precedente. El fin de semana, más de 42.000 soldados y policías de más de 50 agencias bloquearon el centro de la ciudad, todos los puentes que cruzan el río Potomac y se declararon en alerta máxima. Las agencias buscarán evitar que Al-Qaeda o alguna otra organización terrorista intente atacar cuando la elite de este país y un mar de gente confluyan alrededor del Capitolio, donde se celebrará la ceremonia. También responden a la hipótesis de un intento de magnicidio por supremacistas blancos. Esos temores no empañan el clima de fiesta que domina la capital. Tampoco importa que el pronóstico del tiempo anticipe una posible nevada, una máxima de -2 grados y una mínima de -9, que es la que afrontarán los visitantes cuando comiencen a llenar el Mall desde las 4 de la mañana. Visitantes y locales por igual celebran que Bush se marche tras ocho años dominados por el dolor de aquel 11 de septiembre de 2001, el miedo a un nuevo atentado y el clima beligerante que Estados Unidos difundió desde entonces por el mundo con su doctrina de ataques preventivos, consumada en Irak, uno de los vértices del controvertido "eje del mal". La algarabía que rodea al adiós a Bush quedó en evidencia ayer en Dupont Circle, una de las plazas más populares, donde inflaron un muñeco gigante del mandatario enfundado en un traje de piloto de combate. Cada vez que un zapatazo daba en la nariz -y había muchos zapatos disponibles para probar puntería-, estallaban los aplausos y gritos de algarabía. Los festejos se centran más, empero, en la ilusión de los mejores tiempos que los seguidores de Obama dentro y fuera de Estados Unidos esperan que lleguen. Al menos hoy, no importa que la recesión norteamericana sea la más dura en décadas y que nadie sepa si su megaplán de entre 825.000 millones y 1 billón de dólares alcanzará para revitalizarla. Tampoco importan las guerras en Irak y Afganistán ni la incontable serie de desafíos domésticos y externos que deberá afrontar. "Que Obama sea presidente de este país demuestra que mis hijos, algún día, también podrán serlo", se ilusionó el camerunés Henri Njanga Bwanhe mientras dialogaba en el subte que lo llevó desde el Capitolio, donde retiró dos entradas para la ceremonia, hasta la Casa Blanca. Venido de Nueva York, donde trabaja como contratista, Njanga salió del metro con sus emociones a flor de piel, enfundado en una bufanda azul, guantes y un logo de Obama en la solapa. A su alrededor, los puesteros vendían de todo: remeras, gorros, relojes, prendedores, pósteres y hasta calzoncillos alusivos al demócrata. Por las calles también deambulaba Art Suárez, un artista norteamericano de origen argentino que ofrecía, pero gratis, su libro con frases de Obama. "Mi esperanza es que la obra ayude a comprender mejor a este nuevo líder que llega", contó. En su afán por difundir el mensaje del demócrata, llegó hasta América Central y volvió para la jura. La ceremonia será al mediodía, pero los eventos se prolongarán a lo largo de toda la jornada. Empezará en el Capitolio, donde los legisladores honrarán a Obama con un almuerzo, continuará cuando el flamante 44° presidente recorra -parte a pie- la avenida Pensilvania hasta la Casa Blanca, seguirá con el desfile de más de 90 bandas militares y civiles venidas de todo el país sobre la Plaza Lafayette y concluirá con 10 bailes de gala por los que pasará el demócrata junto a su mujer, Michelle. La agenda de hoy Juras A las 11.46 (14.46 hora local) Biden jurará como vicepresidente. Diez minutos después, Obama jurará como 44° presidente de EE.UU. Desfile A las 14.36 (17.36 hora local) Obama y Biden desfilarán por la avenida Pensilvania hasta la Casa Blanca. |