WASHINGTON (AP) - El presidente Barack Obama puso en juego un buen monto de capital político el domingo al refutar una medida legislativa muy popular para establecer un impuesto de 90% a los bonos de quienes reciben salarios abultados en instituciones financieras que tienen una deuda grande con los contribuyentes. Obama defendió su posición al señalar que el gravamen, aprobado rápidamente en la Cámara de Representantes, sería inconstitucional y que su gobierno no estaría regido por la ira. Manifestó, sin embargo, la determinación de hacerle entender a Wall Street que debe abandonar "la vieja forma de hacer negocios". En una entrevista con varios temas que fue difundida la noche del domingo, Obama también se declaró sorprendido del veloz deterioro que mostró la economía de Estados Unidos entre su elección como presidente en noviembre y su asunción en enero. "Creo que no anticipamos cuán profunda sería la caída", dijo en la entrevista con el programa "60 Minutes" de la cadena CBS. "Esa cuesta es mucho más pronunciada que cualquier cosa que hayamos dicho, visto antes". El rechazo implícito de Obama al impuesto del 90% conlleva un considerable riesgo político. La medida avanzó rápido en la Cámara de Representantes en una respuesta de los legisladores ante una oleada de indignación pública por los pagos de bonos a ejecutivos y empleados de la aseguradora American International Group Inc. Hace una semana, la empresa pagó al menos 165 millones de dólares en bonos aunque los contribuyentes mantenían a la aseguradora a flote con un rescate gubernamental de 170.000 millones de dólares. Al cuestionar la legalidad y constitucionalidad del proyecto de ley de la Cámara de Representantes, Obama expresó la esperanza de que el Senado elabore una versión muy diferente y aceptable de la iniciativa, que esté en condiciones de que pueda firmarla para convertirla en legislación. En una parte de la entrevista en el despacho presidencial de la Oficina Oval, Obama presentó su acostumbrado y optimista diagnóstico de la economía, pero respondió "sí" cuando se le preguntó si "¿el sistema financiero podría todavía tener una implosión si usted tuviera un gran fracaso en AIG o en Citicorp?" Obama explicó que sentía como si estuviera haciendo malabarismo, al tratar de equilibrar la intención de disipar la molestia del contribuyente hacia Wall Street con la necesidad de obtener apoyo del sector financiero a sus planes destinados a evitar que el país siga cayendo en un problema fiscal sin precedente desde la Gran Depresión de la década de 1930. "Creo que estamos aquí en una situación muy notoria (el pago de bonos) por la cual la gente está comprensiblemente molesta", dijo en la entrevista grabada el viernes. "Y así que veamos si hay alguna forma de hacer esto de manera que sea legal, que sea constitucional, que sustente nuestros principios básicos de imparcialidad, pero sin que nos obstruya para en el restablecimiento del sistema bancario". Horas antes, Jared Berets, asesor económico del vicepresidente Joe Biden, anticipó el rechazo de Obama al plan impositivo suscitado por AIG al decir que "podría ser una forma peligrosa de proceder". Y el asesor económico de la Casa Blanca, Austen Goolsbee, afirmó que su jefe comprendía la irritación en el país y que la manera más sencilla sería que los ejecutivos de AIG regresaran los bonos. "El va a mirar lo que salga de la cámara, lo que salga del Senado, para ver qué ideas tenemos", indicó Goolsbee. En la entrevista con CBS, Obama volvió a defender al secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y los planes del funcionario para resucitar al sistema financiero. Después de mostrar la semana pasada una actitud equívoca en su respuesta al pago millonario de bonos, Geithner tiene previsto presentar el lunes en detalle los planes para utilizar 100.000 millones de dólares de un fondo federal de rescate para retirar hasta un billón (billón) de dólares de activos ilíquidos de los libros de los bancos en problemas. Sobre los aspectos más frustrantes de su labor, Obama aprovechó para criticar a su predecesor, George W. Bush. "Uno enfrenta malas decisiones que surgen de decisiones menos que adecuadas tomadas hace un año, dos años, cinco años, cuando no estaba a cargo. Muchas veces, cuando me presentan cosas en el escritorio, tengo que elegir entre algo malo y algo peor", dijo. Sobre Afganistán, Obama consideró que una estrategia amplia con un plan de retirada es de gran importancia para la principal prioridad de su gobierno en ese país, la cual es impedir un ataque contra Estados Unidos, sus intereses o sus aliados. "No podemos pensar que solamente un enfoque militar en Afganistán bastará para resolver nuestros problemas", dijo. "Así que lo que estamos buscando es una estrategia amplia. Y tiene que haber una estrategia de salida. Tiene que darse la noción de que este no es un devenir perpetuo". La declaración significó el preludio de un nuevo plan de acción contra los rebeldes en Afganistán y Pakistán, que podría ser anunciado esta semana. El viernes, una fuente militar dijo que la nueva estrategia de seguridad estadounidense incluiría crear guarniciones en comunidades aisladas de Afganistán para contener mejor al Talibán. El plan de Obama cubre de tres a cinco años para contener a los rebeldes, afianzar al frágil gobierno central en Afganistán y ofrecer suficiente seguridad para que los afganos enfrenten a los insurgentes por cuenta propia, dijo la fuente, que pidió el anonimato debido a que el plan no estaba todavía terminado. En la entrevista, Obama advirtió que Afganistán sería un "hueso duro de roer" al presentar problemas que los jefes militares en la zona consideran más difíciles de resolver que los de Irak. "Es un territorio más fácil", dijo el presidente sobre el caso de Irak, donde la guerra está bajando de intensidad luego de seis difíciles años. "Se tiene una población más educada, una infraestructura para construir. No se tienen algunos de los problemas fronterizos desestabilizantes que hay entre Afganistán y Pakistán". Sobre los aspectos más frustrantes de su labor, Obama aprovechó para criticar a su predecesor, George W. Bush. "Uno enfrenta malas decisiones que surgen de decisiones menos que adecuadas tomadas hace un año, dos años, cinco años, cuando no se estaba a cargo. Muchas veces, cuando me presentan cosas en el escritorio, tengo que elegir entre algo malo y algo peor", dijo. |